Recuerdo la elección de segunda vuelta entre Bachelet y Piñeñera, en ese entonces había que disputarse el voto de centro, supuestamente más ligado a la democracia cristiana. En todo discurso cada palabra debía servir para conquistar adherentes de la estrella roja. Es así como resonó con fuerza el término “humanismo cristiano”.
Pues bien, una cosa similar se da en esta segunda vuelta tras la sorprendente votación de MEO, no existe discurso en donde no se haga guiño al término “progresismo”, como si fuese un conjuro aprendido en Hogwarts donde cual Harry Potter los candidatos como si por el sólo hecho
(Leer más)



Comentarios recientes
hace 4 años